|
|
|
 |
 |
Entrevista a Bety Pérez, Coordinadora del Consejo Coordinador
de Indígenas de El Salvador CECENIS |
Bety
Pérez
Coordinadora del Consejo Coordinador
de Indígenas de El Salvador CECENIS
¿Cuál es la situación actual de
mujer indígena salvadoreña?
En El Salvador, la situación actual de la mujer indígena
es bastante difícil porque es mayormente marginada por
ser mujer, por ser indígena y por ser pobre. Es una triple
situación de marginalidad, pero al interior de las comunidades
y al interior de la familia su aporte es grande, ya que es quien
educa a los hijos y busca los medios de darle el sostén
a su familia. Muchas mujeres son artesanas o pequeñas
comerciantes que en las ciudades y los pueblos venden cosechas
de pepinos, pipianes y ayotes. También comercializan
ellas mismas artesanías y lo hacen a precios muy bajos.
A nosotras las mujeres indígenas, a veces nos piden que
hablemos solo de nosotras las mujeres, pero no podemos hacerlo
porque a nuestro alrededor giran un montón de cosas que
se nos hace difícil centrarnos en nuestros problemas.
Nuestra convivencia no es solo pensando en nosotras mismas sino
en la familia y el resto de la comunidad. ¿Cómo
desarrollan las mujeres indígenas su papel de liderazgo?
A pesar de que nuestro aporte en las comunidades es grande,
en los espacios organizativos es bastante difícil porque
no queremos asumir roles en las directivas.
En las comunidades hay bastantes mujeres lideresas pero se quedan
en un nivel comunitario. Y aunque esté una señora
al frente de todo lo que se está haciendo en la comunidad,
quien representa y dice todo lo que nosotras hacemos muchas
veces son los hombres, y esto es tanto a nivel nacional como
internacional.
Hasta hace poco, las mujeres hemos comenzado a asumir algunas
responsabilidades en los diferentes espacios a raíz del
trabajo de concientización sobre que las mujeres podemos
participar en niveles nacionales e internacionales y que también
tenemos la capacidad de hacer las cosas de igual manera que
los hombres, entonces a penas empezamos a retomar algunos puestos
a nivel de juntas directivas. Por ejemplo en el municipio de
Nahuizalco las mujeres son muy activas y son quienes empujan
el trabajo comunitario, sin embargo cuando se trata de tener
alguna representatividad no se hace visible el trabajo que realizan.
¿Qué percepción tienen las mujeres
indígenas de la educación?
Las mujeres no tenemos oportunidad de estudiar y nos quedamos
en la casa ayudando a criar a los hijos menores o ayudando en
los quehaceres hogareños, agrícolas y artesanales.
En las comunidades, las mujeres no tienen muchas perspectivas
con la educación. Hay muchos hermanos jóvenes
que han ido a la escuela y han estudiado el tercer ciclo y bachillerato,
algunos hasta han podido comenzar los estudios universitarios
pero no se le abre puertas y regresan a las mismas tareas de
la familia y la comunidad. Por eso no hay una visión
de las mujeres de querer ir a la escuela, porque no se ve como
una opción de oportunidades. Aunque tengas estudios de
bachillerato, muchas mueres llegan a la capital a trabajar de
domésticas para familias de dinero o en las maquilas,
y por eso la mujer dice ¿para qué voy a estudiar?
si no hay oportunidades de empleo ni de mejorar mis condiciones.
¿Cuáles son los aspectos que usted
considera más vulnerables de la mujer indígena?
La educación, la economía y la salud. Por ejemplo,
cuando las mujeres estamos enfermas, muchas veces preferimos
trabajar por los hijos y el esposo mientras que nosotras estamos
aguantando un dolor de cabeza sin darle atención.
Nuestra visión no solo es mejorar las condiciones de
vida con una casa de ladrillos con televisión sino con
la mejora del respeto de nuestros derechos como pueblos originarios.
Cada día vemos como se imponen los intereses económicos
sobre lo que es lo social y eso nos preocupa. Vemos el interés
de convertir a nuestro país en una zona industrializada
y eso a los indígenas nos afecta porque nos despojan
de los últimos pedacitos de nuestras tierras poner ahí
una maquila, una carretera...
También vemos el paso a productos transgénicos
donde nuestra semilla no vale. Y muchas veces con engaños
nos dan abonos y semillas que los indígenas y agricultores
las sembramos sin saber que estamos desplazando nuestros propios
productos. Es más, hace poco hicimos un estudio de una
harina amarilla que le han estado regalando a nuestras comunidades
y descubrimos que, en Estados Unidos, ese producto se lo dan
a los caballos; eso afecta a nuestra población, especialmente
a las mujeres, porque somos nosotras quienes le hacemos el atolito
a nuestros hijos con ese producto. ¿Qué
logros se ha tenido con las mujeres indígenas dentro
de los últimos cinco años?
En el aspecto organizativo, algunas mujeres ya participamos
a nivel nacional, por lo menos en la estructura del CCNIS habemos
cuatro mujeres.
En el 2002 celebramos el primer encuentro nacional de mujeres
indígenas. Y esto le ha dado a la mujer una visión
más amplia para empoderarse en su comunidad.
En el aspecto de salud hemos trabajado en la sensibilización
aunque no se ha podido avanzar mucho en ello porque las mujeres
no solo asumen roles de lideresas sino de consejeras, sabias
y médicas de la comunidad. Pero el Ministerio de Salud
prohíbe sus prácticas de parteras, sobadoras y
médicas porque, por ejemplo, mis hermanos y yo desde
que estábamos en el vientre de nuestra madre fuimos atendidos
por una señora de la comunidad y nunca nos pusieron vacunas
de ningún tipo ni asistimos alguna vez a la unidad de
salud. ¿Qué prácticas
medicinales utilizan las mujeres indígenas?
Las mujeres no solo son parteras ni solo sobadoras, también
atienden problemas de parásitos y problemas que en el
mundo occidental no existen, algunas de ellas son el empacho,
el mal de ojo y la mollera, enfermedades que nosotras estamos
acostumbradas a verlas a diario.
Con las prácticas tradicionales, generaciones y generaciones
hemos sido sanados con eficacia, porque el sistema de salud
indígena no solo se ve desde el punto de vista de curar
enfermedades occidentales como el dolor de cabeza, el dolor
de estómago, los parásitos y la apendicitis, etc.
Y es que el sistema de salud indígena es una combinación
entre lo material y lo espiritual, entre las prácticas
espirituales y lo que a medicina se refiere. Una señora
nos puede dar una tomita (una clase de pastilla) pero van incluidos
conocimientos espirituales que difícilmente pueda entender
una persona cualquiera.
Lo que actualmente queremos es hacer un trabajo conjunto con
el Ministerio de salud, en donde las prácticas de medicina
indígena no sean vistas como prohibidas sino que sean
llevadas de la mano con la capacitación y acreditación
del Ministerio. ¿Con qué cinco
características describiría usted a la mujer indígena?
La mujer indígena es fuerte.
Si vamos al campo, vemos a la mujer con las grandes costaladas
de maíz, café … y no solamente hace trabajos
de artesanías, de comercialización y de médica
sino que también educa a sus hijos y atiende su hogar.
Yo sí no sé de donde saca fuerzas para dar a luz,
para los oficios y tantas cosas más. Definitivamente
que su condición de pobreza la hace sacar fuerzas de
donde no las tiene. Mientras que una mujer ladina sufre muchos
síntomas durante el embarazo, la mujer indígena
a veces se atiende sola su parto. Mi madre tuvo sus 10 hijos
en la casa y yo nunca oí un quejido.
- Es sabia: No sé cómo conoce tantas cosas.
- Es ordenada: Sabe ordenar su tiempo
porque de lo contrario no lograría hacer todo lo que
hace. - Es delicada: Son mujeres
reservadas a quienes no les gusta meterse en problemas. La mujer
indígena mejor se queda callada y no dice nada.
- Es constante: Trata de lograr lo que se propone.
¿Cómo viven la espiritualidad las mujeres
indígenas?
La
espiritualidad se vive a diario. Creo que las mujeres, en general
tenemos un rol sagrado y diferente.
Se valora mucho el ser mujer y se hace una relación con
la tierra que es la dadora de la vida y en ello nos caracterizamos
con la tierra, por lo que el rol de la mujer se valora como
sagrado. En ese sentido existe una valoración de respetar
nuestro cuerpo porque es sagrado y es una forma de respetarnos
nosotras mismas, aspecto que la sociedad occidental no considera.
Actualmente la tierra se considera un medio para obtener dinero
y se utiliza sus frutos para comercializarlos y en eso ha caído
la mujer en la sociedad occidental ya que hay tanta prostitución
y libertinaje. Si las mujeres estamos mal de salud vamos a tener
hijos enfermos y si la tierra está sana y bien cuidada
dará frutos saludables que nos darán vida. Así
es como las mujeres indígenas hacemos una comparación
entre la tierra y la mujer.
Anteriormente, cuando las mujeres estaban en su período
de menstruación se les consideraba personas con mucho
poder y fuerza, por lo que se iban a las tierras de cultivo
ya que ese producto que emanamos tiene mucha fuerza. Después
viene el mundo occidental y nos tiene miedo, se piensa que no
se debe tocar a la mujer porque somos inmundas y hasta ni podemos
ir a la iglesia durante nuestro período.
Mi mamá dice que en la casa siempre debe haber fuego,
y eso se lo transmitió mi abuela, porque si no hay fuego
en la casa parece que hay muerto. También se da una relación
fuerte con el fuego y con el aire.
Todos estos conocimientos queremos que queden plasmados por
escrito porque mucha gente se está muriendo y se pierden
las tradiciones. También, a veces los ancianos y ancianas
no cuentan las tradiciones por la marginación que se
vive actualmente. Algunos ancianos todavía hablan la
lengua Nahuat pero los jóvenes no quieren hacerlo y prefieren
el idioma inglés porque les abre puertas en la sociedad
y porque nuestra cultura se considera que no vale.
¿Cuál es el propósito de CCNIS
con la población indígena?
Mejorar las condiciones de la población indígena.
Queremos que el estado reconozca en la Constitución Nacional
la existencia de los pueblos indígenas, porque El Salvador
es el único país, a nivel de Centroamérica,
que no los reconoce.
Además, nuestra Constitución se caracteriza por
ser discriminativa cuando dice que no hay distinción
de raza, sexo y religión, pero los pueblos indígenas
sí somos diferentes al resto de la población porque
tenemos un diferenciado sistema de salud, de educación
y espiritualidad.
Consideramos que el estado debe invertir mucho más en
educación, en salud y en el agro. Ahora se está
invirtiendo más en la seguridad pública, en tener
más policías y soldados que en nuestras necesidades.
Como pueblos indígenas estamos preocupados y vamos a
tomar cartas en el asunto porque nos está afectando especialmente
a las mujeres, ya que somos nosotras quienes no sabemos qué
darle de comer a los hijos ni cómo comprarle un cuaderno
para que vaya a estudiar, entre otras cosas.
Queremos que nuestros derechos sean reconocidos y respetados.
¿Hay algún aspecto que usted considere
necesario hacerle saber a la gente sobre los pueblos indígenas?
Yo quiero hacer un llamado a la realidad internacional
y a las naciones para que respeten nuestra autonomía
como pueblos. Cada pueblo tiene autonomía y puede direccionarse
como bien le parezca, por supuesto para bien de otras naciones
y pueblos. Que nos apoyen para ayudarnos, no para destruirnos,
ofendernos o dañar nuestra dignidad.
Ya que se acerca el 15 de septiembre quiero decir algo al respecto.
Realmente yo no sé qué celebramos porque nuestros
países no son independientes y lo podemos ver por lo
menos cuando nuestra sangre y hermanos están en otros
países dañando vidas y no debe ser así.
Quiero hacer un llamado al respeto, a la vida y a la integridad
humana. Si somos independientes, que se demuestre con la práctica
que podemos vivir independientemente de las directrices y mandatos
de otros países. Las mujeres indígenas así
vemos la realidad. |
 |
|
|
Círculo Solidario Euskadi · Euskadiko Elkarbidea
c/ Ramón y Cajal 43, lonja · 48014 Bilbao (Bizkaia) ·
94 475 49 07 · info@cseuskadi.org
Araba: Casa de Asociaciones Simone de Beauvoir
c/ San Ignacio de Loyola, 8 - 3ª - sala 2 · 01001 Vitoria -
Gasteiz (Araba) · 94 520 44 02 · araba@cseuskadi.org |
Aviso Legal
Política de Privacidad |
|
|