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Venezuela: la revolución silenciada |
Ernesto
Cardenal Ernesto Cardenal nació
el 20 de julio de 1925, en Granada, Nicaragua. Estudió
filosofía y literatura en la Universidad de México,
1944-48, y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos,
1949-49.
Tras su experiencia en un monasterio trapense de Kentucky, Estados
Unidos, se ordenó sacerdote (1965) y creó en su
país la abadía de Solentiname, poderoso foco de
la revolución de la vida cultural y religiosa americana.
Cuando los sandinistas derrocaron la dictadura del general Anastasio
Somoza, en 1979, el régimen sandinista lo nombró,
en 1979, Ministro de Cultura (1979-1988). Junto con su vocación
de poeta ha desarrollado su vocación de escultor. Ha
sido, también, co-director de la Casa de Los Tres Mundos,
una organización literaria y cultural en Granada, Nicaragua.
Venezuela: la revolución silenciada
En
las calles de Caracas las paredes todavía estaban llenas
de pintas del pasado referéndum, muchas diciendo VOTA
NO (que Chávez no se vaya) y otras VOTA SÍ (que
se vaya), y muchas diciendo simplemente NO, o SÍ, en
letras de todo tamaño. Especialmente me gustó
una que decía: DÍ NO AL YES. Me llamó mucho
la atención una que decía: BOLÍVAR VIVE,
LA LUCHA SIGUE, porque me recordó una pinta que había
sido muy frecuente en la revolución de Nicaragua, y que
era: SANDINO VIVE, LA LUCHA SIGUE. Sandino había sido
asesinado 50 años antes y había quedado sepultado
en la memoria del pueblo, pero con la revolución sandinista
había resucitado y era el que encabezaba la lucha. También
aquí Bolívar fue sacado de los libros de historia
y fue puesto en la calle y echado a andar. Me pareció
que ahora había más pintas a favor de Chávez
y menos en contra que como lo vi seis meses antes cuando estuve
en un festival mundial de poesía.
Esta vez había llegado invitado al Congreso de Intelectuales
y Artistas en Defensa de la Humanidad, y a los 350 asistentes
nos dividieron en numerosos grupos enviados a ver las obras
de la revolución por toda Venezuela hasta en el Orinoco.
A mí me tocó visitar los "Cerros" de
Caracas, que son los que en otras partes llaman favelas o chabolas
o villas miseria, y que están en los cerros altos dominando
toda la ciudad, y son los que inspiraron la famosa canción
"Las casas de cartón" del venezolano Alí
Primera. Yo siempre los había visto de lejos cuando visitaba
Caracas, y un a vez escribí sobre ellos:
Aquellas luces sobre Caracas sobre los rascacielos los cerros
como un cielo estrellado:
- Son las lucecitas tristes de los pobres.
- Su cordón de miseria allí en el cielo.
- En otras partes están ocultos, aquí no.
- Se ven desde dondequiera, y en pleno cielo.
En nuestro grupo hubo un profesor universitario que, aunque
vive en Caracas, nos dijo después que nunca antes había
estado en los cerros y que había ido con algo de temor.
La pobreza que vimos es la que habrá en todo lugar donde
hay barrios pobres aunque uno no los ve. Pero aquí nos
encontramos con una gran sorpresa. Muy, muy adentro de ese barrio
de 1 millón de habitantes, que es uno de los varios municipios
pobres de Caracas, había un modernísimo hospital
como sólo podría ser un hospital para ricos, pero
era gratis para todos, y una dentistería y una óptica.
Cerca una farmacia con las medicinas rebajadas el 85% de su
precio. (Las recetadas en el hospital eran gratis). Más
allá había una fábrica de calzado y otra
fábrica textil, manejadas por cooperativas y construidas
para dar trabajo a los desempleados. Vimos una calle con dos
o tres cuadras de murales a uno y otro lado, de bella pintura
popular realizada por los pobladores. En el Centro Comunal pedí
ir al baño y encontré unos servicios sanitarios
refulgentes y lujosos, mejores que los del hotel Caracas Hilton
donde estábamos hospedados.
Supimos que allí daban alimentación gratis a 90.000
personas, y que ese programa había en toda Venezuela.
Visitamos una Casa de Alimentación, que era casa particular
donde una señora preparaba diariamente comida para unas
200 personas. Vimos un Mercado Popular, donde los precios están
rebajados el 40%, y de esos hay en toda Venezuela, y también
hay Mercaditos y otros que llaman Mega-mercados. Supimos que
8 millones de personas son beneficiados por esos alimentos rebajados
o gratis, dependiendo del grado de pobreza, y que son más
de medio millón los que son atendidos por los Comedores
Populares. Y ahora el pueblo podía comer carne y pollo
todos los días, me dijeron en los cerros.
Todo esto de la alimentación es parte del programa de
salud, que allí llaman de "Salud Integral":
salud relacionada con educación, deporte, cultura y alimentación.
Y en Venezuela el derecho a la salud es considerado como parte
del derecho a la vida.
En Venezuela hay cerca de 25 millones de habitantes, y de esos,
17 millones estaban excluidos de los servicios de salud. Ahora
el 85% de la población tiene cobertura de salud pública.
El otro 15% acude al sistema privado. Ahora se han descongestionado
los servicios de emergencia. Anteriormente la gente ya no iba
a los consultorios a atenderse, por el descuido que los otros
gobiernos tenían de la salud. Ahora en los barrios pobres,
selvas, llanos y montañas hay servicios médicos
para todos los que estaban excluidos, con modernos centros de
diagnóstico con rayos X y electrocardiogramas y endoscopias
y ultrasonido, todo gratis para todos. Hay 20.000 médicos
para los pobres, casi todos cubanos, que atienden un promedio
de 250 familias cada uno. Estos son alojados por la comunidad
y viven en las mismas condiciones que la demás gente.
Los médicos venezolanos no fueron formados para esto,
y por eso hay pocos venezolanos entre ellos. Y esta es la diferencia
entre que haya una revolución o no.
En los cerros de Caracas donde estuvimos, los médicos
cubanos se alojaban en casas del barrio, y una mujer que hospedaba
a uno de ellos me dijo: "A mí me pagan un estipendio
por su manutención, pero aunque no fuera así lo
haría por el sacrificio que hacen por nosotros".
Esos médicos atendían por la mañana en
su clínica, y por la tarde visitaban a los pacientes
en sus casas. Y no puedo olvidar a una médico cubana
que irradiaba tanto amor para todos que parecía una Madre
Teresa joven. Se estaban terminando de alfabetizar
el millón y medio de analfabetas que había en
Venezuela. Antes cualquier tipo de educación había
estado fuera del alcance de los pobres, pero a hora 13 millones
de venezolanos estaban estudiando. Se dan clases hasta en los
últimos rincones de Venezuela, y hasta a los indios de
la selva, a los que se les enseña en sus lenguas y en
textos impresos para ellos. También están
las Escuelas Bolivarianas para los pobres en las que no se paga
ni matrícula siquiera, y hay desayuno, almuerzo y merienda
en la mañana y en la tarde, y de estas hay más
de mil en Venezuela. Estas escuelas tienen también
deportes, computadoras, Internet, psicólogos, atención
médica, y lógicamente en ellas hay poca deserción.
Muchas familias de clase media y media baja empiezan a retirar
a sus hijos de colegios privados, me dicen, porque estas son
mejores y además no cuestan nada.
Las universidades eran gratis pero con un filtro por el cual
los pobres no eran admitidos, y los jóvenes están
prefiriendo la Universidad Bolivariana en vez de las estatales
o privadas. Esta Universidad es una, pero tiene siete sedes.
Existen también en los municipios unos "Núcleos
Universitarios" para los que no pueden asistir a las sedes,
y esto ha sido llamado "municipalización de la Universidad".
Cuba contribuye también a la educación con asesores
y con videos y folletos. También fue una sorpresa para
mí ver una colección de libritos de bolsillo de
los que se publican 1 millón de ejemplares cada uno y
son dados gratis a la población. Hay 20 títulos
publicados. También supe que estaban por abrirse 6.000
Infocentros de Internet y computadoras gratis para el pueblo.
Cuento todo esto porque sé que se desconoce en el extranjero.
El programa deportivo tiene varios miles de Profesores Deportivos
Comunitarios. Ahora son comunes en los barrios las actividades
que antes eran exclusivas de una minoría que podía
pagar un lujoso gimnasio. Hay educación física
y deporte en las escuelas, y también gimnasia básica
para la mujer, gimnasia musical aeróbica y baile-terapia,
actividades físicas para los obesos, para hipertensos,
para embarazadas, y también para los del Club de Abuelos
(los de la tercera edad).
Nos decían que en esos cerros los vecinos no se conocían,
ni se saludaban siquiera, y ahora tienen un gran espíritu
comunitario. La adquisición de títulos la estaban
haciendo comunitariamente, porque era impensable que a uno solo
le hicieran el levantamiento catastral y los demás trámites
para adquirir un título cuando eran millones los que
estaban sin título. Todos esos cerros estaban ilegales
y nadie había tenido nunca esperanza de adquirir un título.
Allí hay un transporte de taxis locales que es de jeeps,
porque sólo los jeeps pueden recorrer ese laberinto de
calles estrechas en lomas empinadas. Estos transportistas hacen
el servicio gratis cuando es necesario, por ejemplo casos de
emergencia. Y ellos contribuyeron al rescate de Chávez
cuando todos bajaron de los cerros. "Bajaron de los cerros
bravos" se dice, y liberaron al presidente. Al mismo tiempo
que se desbordaba toda Venezuela.
Había que ver el brillo de los ojos de muchachos y muchachas
cuando hablaban de sus proyectos comunitarios; y también
los de los hombres y mujeres de edad madura y de los viejos.
Existen Círculos Bolivarianos para organizarse en cualquier
clase de tarea comunitaria, como responder a las necesidades
del barrio, formar una cooperativa, obtener un préstamo.
Basta llamar a un teléfono para que uno de estos Círculos
quede constituido. Y los hay por toda Venezuela. Hay quienes
critican esto como exceso de espontaneísmo, pero es una
manera de contrarrestar la inmovilidad burocrática del
Estado. Se está creando un estado paralelo. Uno oye hablar
muy mal del gobierno; de los ministerios que hacen muy poco.
El gobierno está lleno de burócratas de administraciones
pasadas, y según las actuales leyes no pueden ser removidos.
Entonces la revolución se está haciendo aparte,
por causes populares. Y lo que Chávez quiere es la plena
participación popular. Hay quienes ven a la revolución
como un estado dentro del Estado, y es porque dadas las circunstancias
de Venezuela no podía ser de otro modo.
Existen las llamadas "becas", que son de 100 dólares
al mes, una cantidad cercana al salario mínimo, y de
estas hay 400.000 en toda Venezuela. Todos los pobres que trabajan
en proyectos comunitarios tienen esa beca, y todos los pobres
que enseñan o estudian o están teniendo alguna
capacitación. Pregunté quién pagaba eso
y me dijeron que el petróleo. Es una socialización
de la renta petrolera. Estudiar ahora es una forma de empleo,
y se les paga por aprender. Los ministerios que inciden en los
programas sociales contribuyen, pero con trabas burocráticas.
La mayor parte del trabajo lo hace el mismo pueblo con infinitas
organizaciones.
En realidad Chávez "nacionalizó" el
petróleo. Me dijo una mujer: "El petróleo
ya es de los venezolanos. Nadábamos en petróleo,
y no sabíamos nada del precio, la producción,
y en qué se utilizaba todo eso. Ahora sabemos cómo
amaneció el precio del barril de petróleo".
Chávez es el único presidente, dicen ellos, que
ha estado con los pobres. Y otra mujer me dijo: "Amor con
amor se paga, por eso lo queremos tanto". Fue en dos ocasiones
que estuve en esos cerros, en dos lugares distintos.
El ejército de Venezuela tiene una particularidad especial
y es que es el ejército de Bolívar, y se llama
Ejército Libertador. Es un ejército marcado por
Simón Bolívar, y los militares de todo rango siempre
han sabido que para Bolívar la democracia era un sistema
para dar la máxima felicidad al pueblo. También
hay la particularidad de que ese ejército nunca ha pasado
por la Escuela de las Américas. La formación la
han tenido en Venezuela, y ha sido una formación humanista.
Han estudiado ciencias políticas, se han graduado en
universidades y allí se han relacionado con universitarios.
La revolución de Chávez no es una revolución
improvisada, y no es sólo de él, sino que es una
revolución que se ha venido gestando desde hace años
en los cuarteles. Estos militares estudiaban a Marx y a muchos
otros autores, entre ellos a Mao Tse Tung. Allí tomaron
conciencia de darle felicidad al pueblo, y que un ejército
debía ser agente de cambio social. Los de la promoción
de Chávez se graduaron y pasaron a ser instructores de
nuevos oficiales. Enviados a enfrentar las guerrillas se encontraron
más que con los guerrilleros, que ya eran pocos, con
la pobreza de la población. Ellos mismos eran pobres,
como Chávez que había sido un niño descalzo
que vendía dulces en las calles. A diferencia de otros
ejércitos latinoamericanos el de Venezuela nunca fue
una casta, y de este ejército del pueblo pobre hermanado
después con los ex-guerrilleros es que nació la
revolución bolivariana.
En Venezuela uno oye a cada momento la palabra "bolivariano".
Pero no es una palabra hueca, como había sido en los
discursos oficiales de los otros gobiernos. Se trata nada menos
que de retomar el sueño de Bolívar.
Bolívar soñó en la unificación de
los pueblos de América Latina y emprendió una
cruzada para lograrlo. Fue el primer hombre en nuestro continente
que se dio cuenta del peligro que Estados Unidos significaba
para nosotros. Sin un gobierno Americano unificado, decía,
nuestros pueblos se verían envueltos en guerras civiles,
y a merced de bandidos; que es lo que ha acontecido. Chávez
ha retomado el sueño de Bolívar. Lo que él
pretende no es sólo venerar una figura que todos sus
predecesores han venerado sino continuar con la obra histórica
y política que no completó, y hacer que el Libertador
no sea sólo un mito sino una realidad actual. Chávez
luchó arduamente en la Asamblea Nacional, ante una fuerte
oposición, hasta lograr cambiarle el nombre al país
haciendo que se llamara República Bolivariana. No fue
un capricho ni una extravagancia como se ha publicitado, ni
mucho menos una banalidad. Ese cambio llevaba una intención
oculta, decía en lenguaje cifrado que en Venezuela se
reanudaba el sueño de la unificación de América
Latina. Ese nombre fue borrado durante las pocas horas del golpe
contra Chávez, lo cual es muy revelador. Falló
el golpe, y Bolívar sigue siendo un proyecto político
y un programa de gobierno. El Plan Bolívar es
un vasto plan de participación del ejército en
las obras sociales. Los militares han estado en todas partes
limpiando calles, pintando escuelas, reparando clínicas,
construyendo viviendas, haciendo parques, poniendo inodoros
en las escuelas.
El Plan Bolívar ha unido a las Fuerzas Armadas con los
pobres. Hay que ver la familiaridad que hay ahora entre los
civiles y los uniformados (quienes antes eran obligados a usar
balas de plomo para reprimir a los manifestantes). Esta unión
de civiles y militares siempre ha sido una meta de Chávez.
La oposición ataca a Chávez porque es militar,
y por lo que ellos llaman la "militarización"
del gobierno. Debe recordarse que la revolución peruana
fue de militares, y que el general Torrijos fue militar como
también lo fue el coronel Jacobo Arbens de Guatemala;
y que tanto el teniente Báez Bone de Nicaragua como el
general Seregni de Uruguay procedían de los cuarteles.
En realidad la revolución de Venezuela se apoya en dos
pilares: el pueblo y el ejército.
Una rara característica de la revolución de Venezuela
es que es una revolución sin partido. Chávez ha
querido crear un partido de gobierno, pero parece que después
de los dos grandes partidos que antes se turnaban en el gobierno
y que ahora están liquidados, al pueblo ya no le es atractivo
ningún partido. También es una revolución
que no se define de ninguna manera más que como bolivariana.
Es una revolución "sin teorías", como
nos lo dijo el alcalde de Caracas, un militar que había
sido jefe de la contrainsurgencia y fue atraído por los
insurgentes y se pasó a la clandestinidad junto con ellos.
Es una revolución de elementos heterogéneos, pues
hemos visto a Hugo Chávez inaugurar el congreso. En Defensa
de la Humanidad teniendo a su lado al ministro de Relaciones
Exteriores que antes fue un guerrillero en el estado de Falcon.
A Chávez lo acusan de ser un caudillo antidemocrático,
aunque no tiene un solo reo político, y no ha cerrado
ningún medio de comunicación, de radio, prensa
o televisión. Y a pesar de que tiene el record de haber
ganado ocho elecciones y que su gobierno es el único
en el mundo en el que el pueblo puede destituir a su gobernante
por una ley que él mismo impulsó. Si de alguna
manera hay que calificar este gobierno debería ser de
constitucional. Chávez está citando siempre la
Constitución y mostrándola en una edición
miniatura que lleva siempre con él, y el pueblo, que
también la lleva consigo hace lo mismo. "Democracia
con justicia" es un lema que Chávez mucho repite.
Y también insiste que la democracia debe ser representativa:
que es la que se ve todos los días en Venezuela; y no
la otra que era solo votar por uno de los dos partidos.
Se acusa al gobierno de corrupción y es cierto, pero
el Ejecutivo ha enviado a los tribunales grandes cantidades
de casos para que los investiguen o sancionen, y la Fiscalía
y la Contraloría -que también son corruptas- no
lo hacen. Son vicios de una burocracia heredada que no se han
podido erradicar. Según las leyes aun vigentes los burócratas
puestos por gobiernos anteriores no pueden ser destituidos aunque
sean corruptos o incompetentes. Por eso la revolución
va por otros cauces.
Esta revolución está siendo una verdadera alternativa
al neoliberalismo. Los micro-créditos están creando
una clase nueva de empresarios, y la economía ha crecido
el 12%. Venezuela ha tenido unos ingresos parecidos a los de
Arabia Saudita, pero el 80% de la población ha sido pobre;
por primera vez los ingresos del petróleo son para el
pueblo.
Chávez no ha firmado nunca ningún acuerdo con
el Fondo Monetario Internacional, y más bien en las cumbres
latinoamericanas les ha propuesto a los otros gobiernos crear
un Fondo Monetario Latinoamericano para que nuestros países
se presten a ellos mismos. No le han hecho ningún caso,
y Chávez dice que esas cumbres no sirven para nada. Dice
que una vez les dijo a los otros presidentes: "Nosotros
de cumbre en cumbre y nuestros pueblos de abismo en abismo".
También cuenta que la primera vez que asistió
a una cumbre latinoamericana y empezó a pelear con los
otros presidentes Fidel Castro le pasó un papelito: "Antes
yo era el único diablo, ahora somos dos".
El mayor aliado que tiene Cuba ahora es Venezuela, y el mayor
aliado de Venezuela es Cuba. "Bolívar y Martí
son un solo país unido" ha dicho Chávez.
Aunque una vez hubo una pugna entre los dos. Todos saben de
la afición que tiene Fidel Castro por el béisbol.
Y la primera ambición que tuvo Chávez fue ser
un pelotero de las grandes ligas y por eso entró al ejército,
porque siendo un adolescente pobre no tenía otra manera
de figurar en el béisbol, aunque pronto cambió
de ambición. Una vez estando Chávez de visita
en Cuba se concertó un juego de beis entre Venezuela
y Cuba, con Chávez de 43 años al frente de su
equipo y Fidel de 73 al frente del suyo, y con Chávez
como pitcher. Se acordó que una de las reglas del juego
sería que todos los jugadores debían ser menor
de 40 años, pero Fidel anunció que abría
una sorpresa. Ganó Cuba, pero al final se descubrió
que unos jugadores del equipo cubano eran famosos profesionales
jóvenes que se habían disfrazado con pelucas y
barbas para parecer viejos. Chávez dijo que a él
no lo engañaron, pero no se le creyó.
Chávez cuenta que Fidel le dijo que él era cristiano
pero en lo social; y agrega que él es cristiano en lo
social pero también en lo religioso, aunque un poco menos.
Yo les podría decir a los dos lo que dice el P. Mario
de Oliveira de Portugal: que a Dios no le interesa la religión,
sino la política. (Y en esto no hace sino copiar a los
profetas).
En cuanto a religión, la jerarquía católica
está en contra del proceso revolucionario junto con los
empresarios y la oligarquía, y es tan mala como la de
Nicaragua o tan peor, para decirlo mejor.
Acorde con su extracción popular Chávez mantiene
la fe sencilla de las clases humildes venezolanas. Dice que
la Constitución es casi sagrada, porque el único
libro sagrado es la Biblia. Y mucho cita la Biblia en sus discursos,
pero con bastante libertad, como cuando dice que Cristo dijo:
"Dad al César lo que es del César, y al pueblo
lo que es del pueblo". Lo cual Cristo no dijo pero está
en el espíritu de lo que dijo.
Sus discursos son tan largos como los de Fidel, una conferencia
de prensa puede ser de dos horas, y su programa dominical "Aló
Presidente" puede ser de seis o siete. Cautiva al auditorio
como Fidel, aunque su estilo es diferente: muy campechano y
jocoso, contando anécdotas y haciendo digresiones con
las que no pierde el hilo, cantando y recordando versos, citando
a Bolívar y a los otros libertadores, con frecuentes
risas tanto de él como del público, con intervenciones
que le hacen a gritos desde el público y que él
a veces contesta con gran rapidez, y aun a veces entabla diálogo
con el que lo ha interrumpido. (Me han dicho que "Aló
Presidente" se puede captar por Internet o por radio).
En Chávez hay una sonrisa permanente que vuelve radiante
su rostro medio mestizo y medio mulato, con el cual las clases
populares deben sentirse muy identificadas. Tiene también
una manera muy peculiar de mirar a los ojos, fijamente, como
quien mira algo especial. Pero la revolución venezolana
no es sólo un líder carismático sino un
pueblo detrás. Los enemigos han hecho la caricatura de
un carisma que parece cómico, y una popularidad que es
totalitarismo. Lo cierto es que en Venezuela para muchísimos
se está cambiando la vida.
En 1999 Chávez en China ante la tumba de Mao declaró
que Venezuela se había levantado como lo había
hecho China 50 años antes con Mao Tse Tung. Así
es, aunque lo ignoran los medios de comunicación tanto
de Venezuela como del extranjero. La revolución cubana
ha sido calumniada todo el tiempo, y así lo fue la de
Nicaragua. Con la de Venezuela la táctica ha sido silenciarla.
Una profesora en España me preguntó cómo
era que ella siendo profesora universitaria no sabía
de la revolución de Venezuela. Le dije que era por las
fuentes de información que ella tenía. Porque
9 transnacionales de la información producían
el 90% de la información mundial, y ésta era de
acuerdo con sus intereses. Y la revolución de Venezuela
no está entre sus intereses.
Cuando me preguntaban en aquellos cerros qué se decía
en el extranjero de lo que ellos hacen, a mí me dolió
decirles que nada. Los revolucionarios venezolanos ignoran que
su revolución es ignorada. "La revolución
bonita" como le llama Chávez es una revolución
silenciada. A pesar de todo Bolívar vive y la lucha sigue.
Y estemos seguros que va a seguir, "Dios mediante y mi
Comandante Jesucristo" como ha dicho Chávez.
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