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Entrevista a Marta Iris Álvarez: Mujer, madre y líder
comunitaria |
Marta
Iris Álvarez Su nombre
es Marta Iris Álvarez, tiene 49 años de edad y
desde que nació ha vivido en la comunidad Guadalupe (El
Salvador). Es una de las mujeres líderes más reconocidas
de su comunidad y trabaja activamente en el Comité de
Desarrollo que Círculo Solidario El Salvador facilita
en la zona donde reside) ¿Cómo
es un día normal de su vida?
Me levanto a las 4:30 de la madrugada. Mientras mis hijos están
dormidos aprovecho para hacer la limpieza de la casa. Después
de bañarme enciendo unas brazas para planchar los uniformes
escolares de mi niña y mi niño. Mientras ellos
desayunan yo estoy planchando. A las siete de la mañana
vamos corriendo los tres hacia la escuela.
Cuando regreso a mi casa lavo los platos del desayuno y me preparo
para ir a las reuniones con el comité de desarrollo –los
miércoles-, con el grupo de mujeres –los lunes-.
Los días que no tengo reuniones voy a vender las medicinas
casa por casa.
Por la tarde voy a comprar al mercado la comida y regreso a
mi casa a las 5:00 pm para cocinar la cena. Vuelvo a lavar los
platos y después a echar la ropa en jabón. Así,
llega por completo la noche y me voy a dormir.
En
su caso, ¿qué aspectos fueron más difíciles
para usted durante su niñez y adolescencia?
Mi crecimiento fue muy costoso. Mi mamá se iba a vender
al mercado mientras yo estudiaba tanto por la mañana
como por la tarde. Al medio día regresaba corriendo a
mi casa para moler el maíz en la piedra y hacer las tortillas.
Le servía la comida a mis hermanitos y luego regresaba
a la escuela sin haber tenido tiempo de almorzar. Pero como
yo sentía una sed de aprender a leer y escribir no me
importaba si debía aguantar hambre. Cuando crecí
logré llegar a segundo año de bachillerato y,
lamentablemente, no pude terminar el tercer año.
¿Qué dificultades ha observado usted
que viven las mujeres de su comunidad actualmente?
Yo observo tantas mujeres con los canastos en la cabeza, pero
a veces venden y a veces no. Además, ya ni fruta se produce
en la comunidad para que ellas puedan vender más. Están
sufriendo escasez económica, además de violencia.
Sin embargo una de las peores cosas que nos hace sufrir, a las
mujeres más que todo, es la falta de agua. No tenemos
agua potable y el agua de lluvia está hoy muy contaminada,
tanto que nos produce dolor de estómago cuando la ocupamos
para cocinar o beber. Por eso a las mujeres nos toca andar con
el cántaro en la cabeza buscando agua. ¿Por
qué considera que es más difícil la superación
de las mujeres?
Realmente a las mujeres les cuesta más y ello tiene que
ver nuestra cultura. A nosotras las mujeres, desde pequeñas
nos dan obligaciones como si fuéramos mayores de edad.
No corresponde cuidar a los hermanitos pequeños, hacemos
el oficio del hogar y más.
¿Cómo es su trabajo en la comunidad?
Al principio yo me sentía triste de ver que en mi comunidad
están cortando los árboles y el ambiente se está
dañando, además, ya hicieron carreteras por todos
lados y tenemos muchas fábricas encima. A veces, me despierto
intranquila en la noche y le pregunto Dios cómo haremos
en esta situación.
Por un milagro de mi Dios llegó Círculo Solidario
a la comunidad y con ello he podido hacer más cosas por
mi gente. Ahora voy a reuniones, capacitaciones y pertenezco
al comité de desarrollo.
Con el comité hicimos un diagnóstico y unas maquetas
de cómo queríamos ver nuestra comunidad. Con eso
fue como si el cerebro nos echara humito y de ahí fuimos
viendo qué podíamos hacer ante nuestras necesidades.
Yo comencé a redactar cartas de solicitud a Círculo
Solidario para nos impartieran talleres.
Una vez, cuando construyeron la carretera que pasa por acá,
me fui a parar un día entero en la calle para esperar
al responsable de la obra. Estaba parada con muchos trapos encima
para que el sol no me quemara, ya parecía yo un fantasma.
Al hombre que esperaba me le paré enfrente del carro
con la esperanza de que no me atropellara. Solo así logramos
que nos escuchara y dejara un tramo para que pudiésemos
pasar.
En la comunidad ya teníamos más de ocho meses
sin ninguna gota de agua y sin tener un espacio para pasar por
la carretera, ya que nos pusieron enfrente unas grandes rocas
que nos dejó aislados. Lo que yo hice fue hacerme parte
de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) para
que nos ayudaran. Y así ha sucedido un montón
de cosa más.
Antes de que Círculo Solidario llegara a la comunidad
yo me sentía como en un hoyo donde ni siquiera alcanzaba
a respirar. Ahora sí siento que puedo trabajar más.
¿Qué
responsabilidades y sacrificios implica ser una mujer líder
en la comunidad?
Yo tengo una responsabilidad tan fuerte que a veces siento que
descuido mi casa. A mí me gusta ser una madre responsable
y llevar a mis hijos a la escuela. Pero cuando tengo que hacer
gestiones comunales me toca buscar alguien para que los lleve
y los traiga a la casa. A mí me queda una angustia de
pensar que mis hijos quedan solos.
A veces también descuido mi casa en el aspecto económico.
Yo trabajo en la venta de medicinas casa por casa y a veces
dejo de vender mis productos por asistir a las reuniones o capacitaciones,
aunque sé que vale la pena porque es para bien de la
comunidad.
En una ocasión, por medio de la alcaldía, gestioné
un taller de manualidades de flores y carteras. Ahora, lo que
me hace sentir bien es que las mujeres que asistieron a ese
taller ya tienen una capacidad para ganar dinero. Se ha despertado
el deseo de las personas por seguir aprendiendo. Desde que comenzamos
un taller ya me están preguntando que cuál otro
seguirá después.
A veces no me siento tan fuerte, pero me digo a mí misma
que no me dejaré desmayar. Yo sé que por alguna
razón Dios me ha dejado en esta vida ya que hace mucho
tiempo yo tuve una enfermedad muy grave pero sobreviví.
Yo sé que estoy aquí para ayudar a que los demás
y yo salgamos adelante.
Una de mis vecinas me pregunta si no me canso de correr. Yo
le digo que no porque un día me voy a sentar con toda
la alegría de saber que mis pasos no fueron en vano y
que se logró hacer muchas cosas en mi comunidad.
¿Qué es lo que más le cuesta a
una líder comunitaria?
Lo que más cuesta es hacer ver a algunas personas la
importancia de su participación en el mejoramiento de
la comunidad. A mí me ha costado obtener el convencimiento
de las personas sobre que no tienen que ser conformistas.
A veces me he ido casa por casa a hablar con la gente para mantenerlos
vivos en su responsabilidad comunitaria. No es mi trabajo, pero
me gusta hacerlo.
Hay personas a las que cuesta convencer de que colaboraren y
participen, pero eso tiene que ver con el nivel de educación
escolar. La educación y los estudios nos despiertan y
si no lo tenemos nos volvemos personas dormidas. Pero yo sé
que cuando a la gente se le trabaja, poco a poco va despertando
y analizando su situación. Es como una gota de agua cuando
cae en una roca.
En la comunidad nos ha costado caminar, pero ahora ya estamos
viendo frutos. La gente está participando y así
hemos logrado talleres vocacionales, clínica, letrinas
y otras cosas.
¿Qué
aspectos considera que deben trabajarse en su comunidad?
Debe buscarse el desarrollo, pero antes que nada debe buscarse
el desarrollo de la mujer porque son las personas más
discriminadas. Los hombres en la comunidad, por lo menos, han
llegado a sexto grado y la mayoría de las mujeres llegan
hasta segundo grado. Mujeres con nivel de bachillerato no hay.
También la educación escolar de los jóvenes
es importante. Cuando yo era pequeña mi mamá y
mi papá me compraban mis útiles escolares y los
juguetes navideños con lo que ganaban en las cortas de
café. Algunas mamás les han dicho a sus hijos
que no les darán estudios más allá del
sexto o noveno grado y no es porque no quieran ayudarles. Resulta
que en nuestra comunidad ya no hay fruta ni hay aguacates para
vender, además ya ni fincas donde cortar café
hay.
Además debemos proteger nuestra naturaleza. Las fincas
que teníamos las están talando y están
construyendo maquilas, supermercados y carreteras. Lo terrible
es que ya no tenemos la cuenca donde nacía el agua el
Río Chacalapa. La gente de la comunidad iba a recoger
agua y nos la vendía, pero ahora ya no se puede hacer
eso porque el río se esta secando debido a la construcción
de un supermercado. Y menos tendremos agua con la construcción
de carreteras que destruyen nuestros árboles.
¿Qué alternativas considera que se pueden
tomar respecto a las necesidades laborales de las personas de
su comunidad?
Un día de estos me puse a pensar que si aprendemos a
hacer carteras, flores, pantalones u otras cosas, a lo mejor
podríamos hacer una microempresa -con la ayuda de Dios,
Círculo Solidario u otra ONG- para que hasta podamos
vender los productos en otro país. Yo sueño, y
como dicen que se vale soñar, creo que podemos buscar
en el extranjero una oportunidad para nuestros productos. Y
es que en nuestra comunidad ya no hay recursos para sobrevivir.
Lo importante es crear nuestras propias fuentes de trabajo.
¿De aquí a cinco años dónde
se ve Marta Iris?
Dentro de cinco años yo me veo en una comunidad con agua
potable y energía eléctrica para que las personas
podamos tener mayores oportunidades de trabajar en algunos oficios.
Quiero ver formada una microempresa donde trabajemos juntos
y juntas; quiero una escuela bonita y un parque para los más
pequeños. Quiero que mi comunidad deje de parecer un
barranco. |
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