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Virginia Vargas y Blanca Fernández.
Centro de la mujer peruana Flora Tristán. |
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| Promoviendo el acceso de las mujeres a los
recursos económicos, productivos y sociales |
El Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán es una institución
feminista que desde hace 28 años viene trabajando para ampliar
la ciudadanía de las mujeres y construir una sociedad justa
y equitativa.
Entienden que el pleno ejercicio de la ciudadanía de las mujeres
pasa por reconocer y proteger sus derechos sexuales y reproductivos,
tener una vida sin ningún tipo de violencia, tener un trabajo
y salario justos, y participar activamente en todos los espacios de
decisión política.
Derechos económicos y sociales
Virginia Vargas:
Nosotras en Flora Tristán como feministas llevamos mucho tiempo
trabajando en favor de una ciudadana democrática. Derechos
ciudadanos tenemos, sin embargo, en el caso de las mujeres hay una
cantidad enorme de derechos que no se reconocen. Las mujeres somos
ciudadanas de segunda categoría y por ello nos parece absolutamente
crucial no sólo elevar la dimensión subjetiva de la
ciudadanía de las mujeres que tienden a considerarse menos
merecedoras de derechos, sino también presionar a los estados,
en este caso al Estado peruano, pero también a los espacios
de normatividad global para que reconozcan las nuevas miradas y los
nuevos derechos que están surgiendo.
Nosotras hacemos desde hace mucho tiempo, énfasis en dos dimensiones
de derechos los derechos económicos y sociales y los derechos
sexuales y reproductivos. Los más devaluados son los derechos
económicos y sociales, los más trasgresores y resistidos
los derechos sexuales y reproductivos.
El problema con los derechos económicos y sociales es que el
modelo neoliberal que ha impregnado toda América Latina ha
debilitado a las mujeres como sujetos de derechos, de una forma tremenda
y ha propiciado esa posibilidad de estar masivamente en el mercado
de trabajo pero en condiciones realmente terribles.
Las mujeres estamos luchando por el reconocimiento de nosotras como
parte fundamental de la economía y eso se expresa en la lucha
por el acceso a los recursos como una de las dimensiones fundamentales.
Programa de Desarrollo Rural
Blanca Fernández:
Ese marco que ha dado Virginia es el marco institucional, en el campo
de la acción cuando te acercas a un país tan diverso
culturalmente y étnicamente, como es Perú, y te encuentras
que la ciudadanía de las mujeres está devaluada es cuando
te das cuenta que las mujeres tienen que tener acceso a otros recursos.
En el caso de las ciudadanas rurales, esos otros recursos son la tierra,
el agua, la tecnología, porque si no tienes esas herramientas
es muy difícil que ellas puedan continuar en el camino del
“desarrollo”.
En el caso del Perú, las mujeres tienen acceso a la tierra
en un mínimo porcentaje, algunas acceden porque las heredaron
de su padre que se la dejó específicamente y tuvo todos
los papeles en regla, que no es común.. Habitualmente, los
padres dejan la herencia a los hijos varones y estos se apoderan de
todas las tierras, transmitiéndose así de generación
en generación.
La cuestión del agua es otra de las dificultades en términos
de que hombres y mujeres trabajan en las tierras, conocen su manejo,
pero las mujeres no tienen el poder sobre este recurso que es tan
importante y vital. En raras ocasiones te encuentras en una asociación
de regantes a una mujer con un cargo aunque sea mínimo.
En tercer lugar, está la cuestión de la tecnología
que es un recurso que la mujer conoce, porque le ha sido transmitido
por sus ancestros, pero que como no se ha reforzado se ha quedado
estancado y le impide insertar sus productos agrícolas en los
mercados. Por ello, hemos puesto en marcha un proyecto modelo que
se llama “Mujeres y tecnologías alimentarías”
donde apoyamos a las mujeres desde que sacan el producto hasta que
lo vende, porque el problema es que si les apoyas en la producción
pero no en la comercialización puede que el producto, finalmente,
no salga a la venta. Entonces apoyamos en todo ese proceso y hay gente
que está replicando proyecto en otros lugares con buenos resultados.
Creemos que es posible, el problema son nuevamente los poderes que
existen en este país y que no dejan que las mujeres puedan
generar todo este desarrollo.
Acceso al crédito y su impacto en la población femenina
Virginia Vargas:
Las mujeres han demostrado una capacidad impresionante de pago en
relación a los hombres. Entonces han comenzado a ser sujetos
de crédito, por primera vez, simplemente por interés
económico porque son buenas pagadoras.
La otra dimensión de los créditos que es preocupante
es el hecho de que hay tendencias a dar créditos a mujeres
que tienen más bien trabajo dentro de la casa, lo cual les
facilita mucho, pero al mismo tiempo no las despega de ninguna manera
de lo que es este rol múltiple y tradicional de las mujeres
(madres, esposas, …). Lo que provoca que no se generen espacios
colectivos, de interacción con otras mujeres que están
en situaciones similares y que podría de alguna forma potenciar
su sentimiento de ser sujeta de derechos. Y creo que esto es fundamental
en el caso de los créditos.
Blanca Fernández:
Nosotras como institución, cuando comenzamos con el proyecto
de “Mujeres y Tecnologías alimentarias” decidimos
no dar crédito como institución porque primero no somos
expertas en el tema, y segundo porque teníamos muchas dudas
y encontrábamos dificultades. Entonces lo que hicimos en cada
una de las zonas fue contactar con agencias locales de crédito
y hacer un convenio con ellas. Abrimos una línea de crédito
y ellas mismas vieron la forma de llegar a acuerdos con las mujeres
que les solicitaban. Desde Flora Tristán se puso un monto para
que eso empezara a funcionar y la verdad es que hemos tenido muy buena
experiencia. Incluso una vez terminó el proyecto esas agencias
han seguido con este espacio para estos grupos de mujeres productoras
de alimentos. Ha sido toda una enseñanza tanto para las mujeres
que comenzaron a solicitar los créditos, como para las agencias
de crédito que se dieron cuenta que sí podían
hacer este trabajo, aunque tuvieran menos ganancias.
Virginia Vargas:
Además estas campañas de crédito han ido acompañadas
de algún tipo de formación:
Hemos tocado el tema de violencia, que creemos es fundamental, los
derechos sexuales y reproductivos, y los derechos económicos
y sociales como uno de los marcos fundamentales de esta oferta ciudadana
de la que parte Flora Tristán. Por otro lado, también
tratamos de acercar a las mujeres la realidad del país, además
de dar a conocer la realidad específica donde ellas están
actuando. No queremos hacer una formación en islas desligada
de lo que está pasando en el país. Esto nos permite
abrir otras posibilidades con otras experiencias similares fuera y
dentro del país. Ese reconocimiento de las otras, con el mismo
proceso o similar, con las mismas dificultades es uno de los elementos
más empoderadores de las mujeres, porque no es un problema
de mala suerte, es otro tipo de problema el que está ahí.
Y esa conciencia es la que más fortalece y empodera. |
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