| “Cuando las mujeres hablan de economía,
hablan también de salud, de educación, de cultura,
alimentación, de custodia de las hijas e hijos, de cuidados
de los y las abuelas, de profesiones no tradicionales, de poder,
de violencia, de guerra, de terremotos, de rentas escasas, de
precariedad, de trabajo del sexo, de división de las
tareas domésticas…” |
| Josèe Belleau (Feminista
canadiense) |
La economía ha sido un terreno históricamente vetado
a las mujeres. Las razones de esta discriminación son las ya
conocidas: la economía se ha servido del capitalismo y el patriarcado
como fuentes de “inspiración”. Ante esto la economía
feminista reivindica la satisfacción de las necesidades humanas
(no comerciales), tanto individuales como colectivas y remarca que
el centro de la economía son las comunidades y personas (no
los mercados).
Por eso cuando las mujeres hablan de economía, hablan de muchos
más temas que cuando se trata el concepto tradicional de economía.
Muestra de ello son las teorías, retos, experiencias y testimonios
que recogemos en este número. Mujeres de diferentes partes
del mundo que se rebelan ante este sistema económico o que
se incorporan a él para transformarlo. Estas mujeres nos enseñan
que lo personal es político… pero también económico. |