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Forum Feminista María de Maeztu,
Vitoria-Gasteiz. |
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| Participación de las mujeres en el tejido asociativo |
La participación en la política ha sido otra cosa, pero lo que ahora se llama voluntariado siempre ha estado a cargo de las mujeres. Antes se hablaba de hacer caridad o de obras de beneficencia, pero lo cierto es que las mujeres siempre hemos llevado a cabo ese trabajo invisible -y totalmente imprescindible- para la supervivencia de las personas más débiles.
Si prestásemos más atención a reconstruir nuestra propia historia, sabríamos que casi todos los movimientos sociales han empezado por iniciativas de mujeres. Eso sí, casi sin darle importancia. Merece la pena releer la síntesis que hace R. E. Morgan sobre el papel de las mujeres en los inicios de la defensa del medio ambiente -ecología-, las resistencias anticoloniales, los movimientos pacifistas y antimilitaristas, la reforma de las prisiones, la lucha por los derechos civiles contra el racismo, los movimientos para el desarrollo sostenible o las economías de micro-crédito. Como ella recuerda, “las mujeres han sido las iniciadoras no reconocidas, visionarias, organizadoras de base y líderes pioneras” de casi todos los movimientos para el progreso social en el pasado, aunque posteriormente los hombres se han apoderado del control de casi todos ellos, con la notoria excepción del movimiento de mujeres en sí mismo.
| “Las mujeres han sido las iniciadoras no reconocidas, visionarias, organizadoras de base y líderes pioneras” de casi todos los movimientos para el progreso social en el pasado, aunque posteriormente los hombres se han apoderado del control de casi todos ellos” |
Y si miramos más cerca, también resulta evidente que estamos presentes en todos los colectivos y grupos sociales. Es más, representamos la gran mayoría entre el voluntariado y somos el motor de casi todas las asociaciones: culturales y formativas, de promoción de los derechos humanos, de defensa del medio ambiente, pacifistas, de apoyo a las personas inmigrantes, de cooperación al desarrollo... y, por supuesto, de todas las organizaciones que prestan asistencia social (a menores, a personas enfermas o discapacitadas, a colectivos excluidos, etc.).
En definitiva, la participación femenina parece innegable. Sin embargo, aquí como en otros ámbitos, la presencia de mujeres disminuye si observamos los puestos de liderazgo de las asociaciones. La experiencia demuestra que en las organizaciones sociales en que participan mujeres y hombres -incluso las que han nacido a iniciativa de éstas- ellos acaban asumiendo la dirección, la representación y la imagen pública del colectivo.
Podría pensarse que se trata de aspectos meramente formales, cosas de poder que a nosotras no nos preocupan... Lo grave es que los varones asumen también la definición de los objetivos, de los medios y de los modos de realizar unos y otros... y las mujeres volvemos a quedarnos marginadas, cuando no totalmente desposeídas de un proyecto que acaba adoptando maneras absolutamente opuestas a su orientación inicial.
| “Trabajamos por la igualdad, que no es “cosa de mujeres” sino que interesa y beneficia a todas las personas. Pero no debe ignorarse que los medios condicionan los fines y que para lograr la igualdad hay que trabajar de forma igualitaria” |
Trabajamos por la igualdad, que no es “cosa de mujeres” sino que interesa y beneficia a todas las personas. Pero no debe ignorarse que los medios condicionan los fines y que para lograr la igualdad hay que trabajar de forma igualitaria. Por eso, en el día a día de nuestras asociaciones tenemos que fijarnos en cómo funcionamos: si se presta la misma atención a las iniciativas de unas que de otros; cómo se reparten las tareas (no vaya a ser que a las mujeres nos toque lo de siempre); si en los cargos hay representación paritaria de ambos sexos; etc. Y también en nuestras actividades hay que adoptar la perspectiva de género, es decir, darnos cuenta de que en cada colectivo, en cada problema social, existe una dimensión femenina a la que hay que prestar atención.
Quizás cuando eso ocurra, las asociaciones mixtas, cualquier tipo de ONG, podrán ser instrumentos de avance hacia la igualdad efectiva entre todas las personas. Mientras tanto, tienen que seguir existiendo las organizaciones de mujeres, que nos sirvan para definir y defender nuestros propios intereses, para ser conscientes de nuestra propia fuerza y, en definitiva, para adquirir el protagonismo social que nos corresponde. |
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