 |
Ana Felicia Torres,
Responsable del Programa de Género y Democracia del CEP- Alforja (Costa Rica). |
|
| Las agendas de las mujeres |
| Instrumentos para la construcción de sujetas políticas |
Cada vez hay más mujeres en el espacio público pero no pasa nada, no hay cambios sustanciales positivos para las mujeres ¿qué está ocurriendo?
Muchos esfuerzos se han dedicado a lo largo de los doce años transcurridos desde la celebración de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, a la formación de mujeres líderes, con “vocación de poder”. Muchas de ellas fueron formadas con la expectativa de que postularan sus nombres a puestos de elección popular, a través de partidos políticos. Se hicieron también importantes esfuerzos desde el movimiento de mujeres para lograr la aprobación de legislación electoral, que garantizara la participación “lo más equitativa posible” de mujeres en los puestos de elección popular y en las estructuras de los partidos políticos. Se dieron importantes luchas en torno a la constitución de mecanismos institucionales para el adelanto de las mujeres en todos los niveles de la acción estatal.
En muchos de los países latinoamericanos se aprobó la denominada legislación de “cuotas de participación política de las mujeres”, lo que ha permitido que aumentara significativamente la cantidad de mujeres en los Congresos Nacionales ó Asambleas Legislativas y en los puestos de elección popular.
Sin embargo, estamos asistiendo a una especie de perversión del sentido original del mecanismo de las cuotas de participación política de las mujeres y de su apuesta empoderadora, liberadora de las mujeres y constructora de igualdad de oportunidades. Cada vez participan más mujeres, pero estas son asumidas por los partidos políticos como individuas y premiando su vínculo orgánico con estructuras partidarias en las que tanto en los aspectos ideológicos como programáticos y de toma de decisiones, las mujeres siguen siendo discriminadas y excluídas. De tal forma, que las mujeres, mayoritariamente de sectores medios, pobres y pobreza extrema y mucho menos las mujeres organizadas y feministas, no se ven efectivamente representadas por ellas.
En nuestro criterio esto se corresponde a una especie de “vaciamiento político e ideológico” de las conquistas de las mujeres organizadas y feministas y una expresión de la ofensiva neoconservadora que recorre el mundo entero y que se expresa no sólo en los litigios en torno a la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Un ejemplo dramático de esto lo constituye Honduras, donde luego de una campaña pública de las mujeres feministas, llamando a “quebrar el voto”1 y a votar por las mujeres candidatas a diputadas, resultaron electas las hijas y esposas de los militares y expresidentes y no las feministas que se postularon como candidatas en partidos progresistas y alternativos. ¿De qué estamos hablando cuándo decimos "organizarse con perspectiva de género"?
“Organizarse con perspectiva de género”, en el caso de las mujeres tiene que ver con la posibilidad de la “reconstrucción de su lugar en el mundo y en la sociedad”, en el marco de su universo simbólico y de su cultura política. Es cuando las mujeres nos asumimos en colectivo –como parte de un género- y nos hemos desplazado del lugar de las personas necesitadas, al lugar de las “personas con derechos”.
De ahí que nuestra participación ciudadana ya no esté afincada tanto en la “carencia”, como en la “abundancia”. Somos mujeres empoderadas y abundantes, que empezamos a degustar las mieles de la autonomía, de la organización propia y el placer de reunirnos en torno a nuestras propias demandas. Somos mujeres que hemos logrado ponernos a nosotras mismas “como centro” de nuestras gestiones y de acciones. Ya no somos sólo las mujeres cuidadoras de todos y todas. Somos también, cuidadoras de nosotras mismas.
A continuación algunas expresiones literales de mujeres que se han organizado “con perspectiva de género”. “Antes estábamos en el PRECARIO: obligadas por el marido a hacer lo que él quiere; dormir con él cuando él quiere; pedir permiso. Este precario afecta también a las mujeres con formación y estudios. El NO PRECARIO (que es donde estamos ahora) es saber que tenemos derechos, que somos personas y que merecemos respeto, que no tenemos que pedir permiso, que nos ganamos nuestro propio dinero, que tenemos opinión propia y libertad para expresarnos. En la organización salimos de ahí.”2 Destacais la agenda de las mujeres como instrumento que promueve la incidencia política ¿cómo se materializa esto?
| “ Las agendas “cobijan y calientan” y además orientan hacia la acción política. Empujan a las mujeres a salir de “lo social” y a politizar sus demandas. Pero también las impulsan a salir del anonimato de género en que han estado” |
La “inclusión” y visibilización de las mujeres es iniciada por ellas mismas a partir de las agendas de mujeres. Las agendas corresponden a un gesto de demanda desde la autonomía, auspiciado por la fuerza demostrada por las mujeres en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer.
Estas agendas han jugado un importante papel “hacia dentro” del movimiento amplio de mujeres y de las organizaciones. Son instrumentos de construcción de identidad personal y colectiva, que sirven en primer lugar para ver claro lo que se quiere; para fijar horizontes y articular en torno a ellos. Por eso, sus énfasis están menos en los mecanismos y más en la formulación de propuestas, en la identificación de problemas a resolver y de necesidades a satisfacer. “Cobijan y calientan” y además orientan hacia la acción política. Empujan a las mujeres a salir de “lo social” y a politizar sus demandas. Pero también las impulsan a salir de anonimato de género en que han estado.
¿Se podría decir que las agendas son constructoras de “ciudadanía de las mujeres”?
Sí porque la ciudadanía de las mujeres como género presupone los derechos civiles y políticos ejercidos en el plano individual, pero no se realiza plenamente sólo en ellos. La ciudadanía de las mujeres requiere de espacios y esfuerzos colectivos de mujeres empoderadas y con conciencia de género, que las hagan emerger de la vida pre-ciudadana, vivida individualmente en la esfera privada y las proyecten a los espacios públicos, como un género y como personas con ciudadanía plena. Parte esencial de esa ciudadanía plena pasa por el derecho a reivindicar sus derechos como mujeres.
Pero también cumplen un papel “hacia fuera”; especialmente en lo que se refiere al posicionamiento ante el Estado. Tratan de construir una visibilización y una identidad colectiva ante el Estado. Entonces, además de proceso, son instrumentos para la incidencia política. Como instrumentos de incidencia política, muestran los déficits que estas sociedades tienen con las mujeres. No se reivindican frente al Estado, sino frente a si mismas. Como ejercicios de autocuidado y de empoderamiento.
Estas han sido negociadas con las instituciones del Estado y aunque en la mayor parte de los casos las instituciones públicas no han cumplido con los compromisos asumidos, estas Agendas han jugado un papel muy importante en términos de “cobijar” a las mujeres y trazar el camino por el que quieren caminar como colectivo.
Y es que la mayor parte de las agendas de mujeres existentes en Costa Rica son mucho más que ejercicios técnicos de elaboración de diagnósticos y propuestas. Son procesos políticos y organizativos y todas las agendas en mayor ó menor medida han sustentado acciones de negociación e incidencia política en el Estado, tanto a nivel central como local y en los partidos políticos.
¿Cuáles son los desafíos del Programa de Género y Democracia del CEP Alforja para lograr la acción y el protagonismo de las mujeres organizadas, desde procesos de educación popular como los que lleváis a cabo?
- Construir en las mujeres una práctica, una ética y si se quiere “una espiritualidad” del empoderamiento, que les permita recuperar sus “potencias” y asumir la acción social y política también desde sus “abundancias” y no sólo desde sus carencias. Renunciar a las lógicas de la “victimización” y asumirnos como mujeres con poderes, es uno de los desafíos que todas enfrentamos. Ciertamente, esto no es posible hacerlo con mujeres en pobreza extrema. Construir empoderamiento requiere de un mínimo de recursos ideológicos, afectivos, organizativos y materiales.
- Fortalecer los procesos organizativos autónomos de las mujeres, como una forma de acceder a nuestro principal recurso ó a nuestra principal abundancia: la posibilidad de reconocernos “hermanas” en el género y acumular fuerza juntas.
- Impulsar procesos integrales que reduzcan nuestra pobreza de voz, de recursos y de oportunidades. Las tres dimensiones son fundamentales para lograr nuestra acción y nuestro empoderamiento. El vehículo privilegiado para reducir nuestra pobreza de voz son las organizaciones y espacios de mujeres. Ahí está la fuerza nutricia principal. Pero esto no es suficiente, si no va acompañado de estrategias y de acciones para acceder a los recursos y sobre todo a las oportunidades que las mujeres necesitamos.
La estrategia desarrollada por el Programa de Género y Democracia del CEP Alforja para potenciar el protagonismo social y político de las mujeres organizadas articula seis componentes:
Formación de liderazgo Fortalecimiento organizativo Asesoría para la incidencia política y la negociación con el Estado (a nivel central y local) Sistematización de la experiencia Intercambio de experiencias y articulación con el movimiento de mujeres Investigación-acción participativa Articulaciones locales, nacionales y mesoamericanas
Estos seis componentes forman parte de una estrategia integral de fortalecimiento de la acción social y política las mujeres organizadas y de su protagonismo. El empoderamiento individual y colectivo es un elemento central de la misma.
Los seis componentes se despliegan durante todo el proceso, en atención a una estrategia político pedagógica. Sin embargo hay que señalar que los componentes de formación de liderazgo, fortalecimiento organizativo, sistematización de experiencias, articulaciones e incidencia política son los centrales. Se han desarrollado simultáneamente.
Los factores de contexto son claves para dinamizar la puesta en práctica de la estrategia. Un factor central de contexto ha sido el empobrecimiento de las zonas rurales y de marginalidad urbana y el crecimiento de la pobreza en el país y su impacto en las mujeres. El deterioro de la calidad de vida de las familias repercute directamente en las mujeres y en sus posibilidades de organización. Lo mismo que en la calidad de la respuesta del Estado.
Un ejemplo de los diferentes momentos ó fases en los que se concretan los componentes de la estrategia político metodológica:
Autodiagnósticos participativos de mujeres y desde las mujeres/formación de liderazgo.
Los esfuerzos diagnósticos iniciales remiten sobre todo a listados de necesidades de “las mujeres” en tanto necesidades de las familias y de las comunidades. Estos autodiagnósticos iniciales incorporan necesidades en el campo del equipamiento básico colectivo, salud, educación, capacitación, acceso a recursos y vivienda. Es a través de los temas de acceso a recursos y capacitación técnica, que se inicia el acercamiento a las necesidades propias de las mujeres. Los espacios de consulta diagnóstica incluyen componentes de formación de liderazgos.
Fortalecimiento organizativo y articulación interna.
Se impulsan actividades específicas de formación en temas organizativos como liderazgo de las mujeres, incidencia política y negociación desde las mujeres, métodos de trabajo y estilos de conducción. Se procura que estas actividades convoquen a mujeres líderes de todos los territorios que interesa articular al proceso organizativo y de incidencia política. Se empiezan a desarrollar actividades de articulación con organizaciones de mujeres de otras partes del país. Más tarde se propician espacios de articulación con mujeres organizadas y con agendas a nivel nacional y mesoamericano.
Formulación de agendas de las mujeres, diseño de estrategias de incidencia política y negociación. Formación de liderazgo.
En la medida en que avanza el proceso en cuanto a la formación de liderazgo, fortalecimiento organizativo y articulación interna, se van dando condiciones de subjetividad política para pasar de los diagnósticos de necesidades a la formulación de agendas y demandas de las mujeres. Se va variando el posicionamiento político hacia una perspectiva de derechos y las agendas se van centrando en las mujeres desde una perspectiva de género. Aparecen así temas como los de derechos sexuales y reproductivos, violencia en contra de las mujeres, mujeres migrantes, crédito, derecho al empleo, salud sexual y reproductiva, recreación y tiempo libre. Más tarde se asume el tema de libre comercio, se elaboran propuestas concretas que acompañan las demandas, se diseñan procesos de incidencia política y negociación a nivel local y con las instituciones del Estado a nivel central. La precisión de las agendas consolida también los espacios organizativos. Estos se asumen cada vez más como espacios de mujeres empoderadas, autónomas y con perspectiva de género y se posicionan las alianzas y relaciones con el movimiento de mujeres como estratégico de cara a la acumulación de fuerza social organizada.
Incidencia política y negociación.
Se realizan procesos de negociación por parte de las organizaciones de mujeres. Por ejemplo, la Liga de Mujeres del Cantón Central de Puntarenas impulsa dos procesos de negociación. Uno con la Municipalidad del Cantón Central de Puntarenas, con quien llega a firmar un Acta de Compromisos. Otro con 23 instituciones del Sector Público. Este último en el marco de una Mesa de Negociación y Diálogo Social, convocada por el Instituto Nacional de las Mujeres, ente rector de las políticas públicas para mujeres en Costa Rica.
La Agenda Regional de Mujeres del Norte realiza un proceso de negociación más autónomo y selecciona las 5 instituciones públicas que considera más directamente involucradas en las demandas que quiere negociar. En este segundo proceso se llama a participar como “testigo y garante” a la Defensoría de la Mujer de la Defensoría de los Habitantes.
Sistematización de la experiencia.
Una vez que se ha podido desplegar el proceso con todos sus componentes, se procede a sistematizar las experiencias. Los resultados y el proceso de sistematización permiten “relanzar” las experiencias, buscando nuevos derroteros para la organización y para el trabajo de incidencia política. El proceso en su conjunto cuenta con una evaluación continua, como parte del fortalecimiento organizativo, lo que ha permitido ir poniendo en práctica correctivos.
Más información en:
www.alforja.or.cr |
1 Nos referimos a la campaña “No Planches el Voto”. No “planchar” ó “quebrar” el voto, significa no votar por nóminas completas de los partidos políticos, sino seleccionar a las mujeres candidatas y votar por ellas.
2 Descodificación de una foto-palabra durante el taller de reconstrucción histórica con la Liga de Mujeres del Cantón Central de Puntarenas, 2005 |
|